¿Qué es la resistividad del terreno y por qué en Sertogal la analizamos en cada proyecto?

¿Qué es la resistividad del terreno y por qué en Sertogal la analizamos en cada proyecto?

La resistividad del terreno mide la oposición del suelo al paso de la corriente eléctrica. A mayor resistividad, más difícil es disipar esa corriente —y más exigente resulta el diseño del sistema de puesta a tierra.

No es un dato secundario. Condiciona la elección de materiales, las dimensiones del sistema y los márgenes de seguridad de toda la instalación.

Qué factores determinan ese valor

El suelo no es homogéneo ni estático. La resistividad varía según la naturaleza geológica del terreno, el contenido de humedad, la profundidad y la presencia de rellenos o materiales orgánicos. Por eso no basta con una lectura puntual: hay que analizar el comportamiento del subsuelo en conjunto.

Cómo lo medimos: el método Wenner

En Sertogal aplicamos el método Wenner, una técnica contrastada que permite obtener resultados fiables. El proceso consiste en instalar cuatro electrodos alineados, inyectar corriente entre los exteriores y medir la diferencia de potencial entre los interiores. Al repetir el ensayo aumentando la separación entre electrodos, se obtiene un perfil de cómo varía la resistividad con la profundidad.

Los resultados solo son útiles si los equipos están calibrados y los puntos de medición, bien elegidos. Medir con criterio técnico es tan importante como medir.

Dos terrenos, dos realidades

Dos proyectos que hemos llevado a cabo recientemente, ilustran esta variabilidad:

En una parcela próxima a una ría en el norte de España, los sedimentos aluviales y la alta humedad dieron valores en torno a 40 Ω·m, con comportamiento uniforme en profundidad. De tal forma, se dan unas condiciones favorables para un diseño convencional de puesta a tierra, pero que puede presentar dificultades a la hora de definir electrodos separados eléctricamente.

Sin embargo, en un proyecto agroindustrial en Galicia, la roca granítica predominante sin erosión y la escasa retención de humedad arrojaron valores de entre 2.700 y 9.400 Ω·m. Un escenario que exige soluciones específicas: electrodos profundos, mallas ampliadas o tratamientos localizados del suelo.

De la medición al diseño

Un estudio de resistividad bien ejecutado permite diseñar sistemas de puesta a tierra más eficientes, evitar sobredimensionamientos innecesarios y reducir riesgos durante la vida útil de la instalación. Por eso, Sertogal no entregamos solo un dato: interpretamos el terreno y trasladamos esa información al diseño. Porque una decisión fundamentada en el subsuelo es lo que garantiza que lo que se construye sobre él funcione de forma segura.